Ciénaga y atolón, agujeros negros como dientes de león

Taller con Regina de Miguel
23, 24 y 25. 11. 2021

Fechas: martes 23, miércoles 24 y jueves 25 de noviembre. De 17-20h.
Sábado 27 proyección de Catábasis en Zumzeig Cinema.

Lugar: The Green Parrot. C/Vilamarí 57, 08015 Barcelona

Precio: 20 €

Plazas limitadas. Imprescindible inscripción previa mediante email a hello@thegreenparrot.org explicando la motivación para asistir al taller.

Este taller se plantea en el contexto del proceso seguido en la exposición Arbustos de nervios como bosques de coral.

A diferencia de otros proyectos anteriores de Regina de Miguel caracterizados por diversos desplazamientos a territorios extremos (desierto de Atacama, Isla Decepción en la Antártida o la selva del Chocó en Colombia) y en las que los contextos geopolíticos dentro de una hibridación de géneros determinaban en gran parte la narrativa, “Arbustos de nervios….” es el fruto de un imaginario evocado por la artista, durante el obligado confinamiento global, en el que se entrelazaron relatos de ciencia ficción y ficción climática, anti-expediciones y auto etnografías. En este taller planteamos compartir y ensayarlos colectivamente.

Desde un escenario poshumano que transciende paradigmas físicos y derriba mapas, la tarea que nos corresponde es ahora pensar cómo habitarlo. ¿Qué nuevas políticas, poéticas y ontologías necesitamos? Resimbolizar no es una tarea sencilla. Y si bien antes acostumbrábamos a imaginar con los modos de producción y materiales preexistentes, ahora tenemos que aprender a enlazar de otro modo, contemplar historias no escritas para tratar con ello de desplazar los ejes reguladores del saber.

Para ello, realizaremos desplazamientos especulativos a escenarios mitopoiéticos, es decir, proclives a la creación de nuevos mitos e interfaces con una entidad psíquica propia, para lidiar con tiempos de catástrofe, tratando de superar la dicotomía sujeto / objeto y buscar la articulación entre pensamiento, memoria y territorio.

Por ejemplo, pensar la ciénaga como un ser vivo, liminal entre la tierra y el agua. Un ecosistema o un medio que propicia infinitas relaciones simbióticas, cuestionando la idea de frontera para adentrarnos en materialidades profundas. Una ciénaga, un atolón, un islario o un bestiario desde los que abrazar lo complejo y lo extraño.

Tomaremos, por medio de la lectura colectiva de diversos textos y la revisión de trabajos de artistas, ejemplos de ficción climática, como herramientas desde la que enlazar realidades no sólo biológicas sino intangibles como los afectos y pensaremos en la noción de Slow Violence o “violencia lenta”: en las islas del archipiélago de Tuvalu o en los arrecifes de la Gran Barrera de Coral, lo que ocurre no es una catástrofe a priori de gran magnitud espectacular, de gran visibilidad o cobertura mediática, como lo ocurrido en Chernóbil o Fukushima. Estos lugares dispersos en los océanos reúnen una gran cantidad de violencia que no se puede condensar en un solo evento, en un solo espacio o tiempo, o en una palabra. Más bien representan un largo camino que ha conducido a una destrucción insondable. Una violencia que, como la que sufren muchos cuerpos, se produce de forma lenta, gradual y fuera de la vista, dispersa en el tiempo. Letal por acumulación.

También realizaremos un trabajo colectivo de creación de un exvoto profano, levantado desde el deseo de protección y la Taumaturgia (θαῦμα ‘milagro’ ‘maravilla’ y ἔργον ‘trabajo’). Un ensamblaje que apele a la disolución de lo vivo y lo inanimado desde la urgencia y la interdependencia. Un bestiario extravagante en el que lo inmediatamente amenazado nos recuerda que el proceso es lento, invisible pero inexorable sobre lo vivo y lo inerte.

Lo que ocurre con los cuerpos no es inmediatamente visible; se acumula implacablemente, como la acidificación de los mares.